2011: EL AÑO DE LAS DEMANDAS
El año que termina será recordado en Chile y el mundo como el año de las grandes movilizaciones sociales. A nivel local, la más importante estuvo encabezada por hordas de jóvenes que durante seis meses fueron capaces de recordarle al país que la Educación es un derecho, reclamando el fin del lucro y más recursos del Estado para una educación pública de calidad.
Y si bien las exigencias ciudadanas abarcaron un amplio abanico de demandas, todas parecen haber tenido en común la búsqueda de transformaciones que permitan que Chile sea un país más inclusivo, con mayores niveles de participación y equidad. En el ámbito laboral, varias son las deudas pendientes para avanzar hacia ese estatus.
Por una parte, y aunque resultan innegables los esfuerzos por generar más puestos de trabajo, los desafíos siguen estando en la creación de empleo de calidad. No se trata sólo de contar con salarios que cubran las necesidades básicas del trabajador y su familia, se trata también de ofrecer empleos protegidos, vale decir, con contrato escrito, liquidación de sueldo y cotizaciones para pensión, salud y seguro de desempleo. Todavía se estima que en Chile un tercio de los trabajadores de jornada completa obtiene un sueldo menor a los 250 mil pesos y un 52,9% de los asalariados presenta un empleo protegido.
Vencer la precariedad laboral significa, asimismo, hacerse cargo de las prácticas abusivas que vimos este año. Seres humanos trabajando durante la noche bajo llave, hombres y mujeres desempeñándose ilegalmente bajo condiciones de higiene y seguridad calificadas por las autoridades como inhumanas, formaron parte de las denuncias enfrentadas por la Dirección del Trabajo.
En este contexto es urgente contar con más y mejores dirigentes sindicales, capaces de representar los intereses de los trabajadores y trabajadoras, particularmente de aquellos en condiciones más precarias, y de liderar relaciones laborales basadas en el diálogo y la colaboración. Revertir las bajas cifras de sindicalización es un desafío tanto para los dirigentes como para el empresariado.
Para que el 2012 se convierta en el año de las respuestas ya se están dando algunos pasos. Celebro los cambios que la ministra Matthei está llevando adelante en SENCE, porque una capacitación de calidad para los más pobres permitirá entregar las herramientas necesarias para que muchos accedan a mejores fuentes laborales. Es un justo reconocimiento al esfuerzo de cientos de trabajadores y trabajadoras a los que se les privó de la oportunidad de una buena educación y capacitación laboral.
La Dirección del Trabajo recientemente anunció el endurecimiento de su política de multas a empresas infractoras. Aunque no podemos descansar sólo en el Ejecutivo para solucionar los abusos laborales, sin duda constituye una señal de los avances que vienen en ese terreno.
Tras casi cuatro meses de trabajo la CPC y la CUT están ad-portas de anunciar un nuevo acuerdo laboral. Todo indica que esta vez, se acercaron posiciones respecto a materias como seguridad laboral, el acceso de trabajadoras y trabajadores menos calificados a la oferta de capacitación, la protección del empleo en situaciones de crisis y la ampliación del seguro de cesantía. Esperamos durante 2012 seguir siendo un espacio que pueda promover este diálogo.
El conflicto es inherente a la vida social, es impensable una sociedad sin puntos de vista opuestos, sin intereses distintos. La pregunta es si el año 2012 esos conflictos explotarán nuevamente en las calles, o si seremos capaces de encauzarlos y darles una respuesta acorde al Bien Común.
LUIS ROBLERO SJ., RECTOR DE INFOCAP

