MÁS Y MEJOR SINDICALISMO, MAYOR EQUIDAD
Con mucha fuerza hemos insistido en la necesidad de instalar en la agenda pública la urgencia de mejorar la calidad de nuestra oferta laboral, que se debe traducir principalmente en salarios que permitan vivir con dignidad. Desafortunadamente, una y otra vez constatamos que el clima de desconfianza existente entre trabajadores y empresarios impide dar pasos más sustantivos para alcanzar acuerdos en problemas tan centrales como este.
Generalmente las desconfianzas son consecuencias de quiebres sociales que se han producido en otros momentos de la historia. Por lo mismo no podemos dejar de considerarlas y entenderlas, para desde ellas establecer espacios de diálogo. El diálogo neutro, a-histórico, siempre es estéril. El que rinde frutos es el que tiene como contexto la historia del otro.
Hace más de un año, al discutir sobre estos temas con un grupo de líderes de opinión y representantes del mundo político, económico y académico, comenzamos a trabajar un ambicioso proyecto que nos permitiera conocer y enfrentar las desconfianzas instaladas en el mundo laboral. Ese esfuerzo finalmente cobró vida el 2 de mayo, fecha en que inauguramos la Escuela Sindical.
Bajo el lema ‘Más y Mejor Sindicalismo, Mayor Equidad’, apostamos por un proyecto en que las asimetrías de poder que existen entre trabajadores y empleadores pudiesen abordarse desde una mirada distinta a la que genera la desconfianza, con el sello del valor del diálogo y la colaboración para una mayor equidad social. Quiero decir, con otras armas que permitan una relación “win-win”, que se traduzca en mayor productividad y en trabajos de calidad y buena remuneración.
Cincuenta dirigentes laborales han sido admitidos como estudiantes de la primera generación. Son los principales actores de una iniciativa impulsada por los miembros del Consejo Superior de la Escuela Sindical -Osvaldo Andrade, Juan Claro, Óscar Landerretche, Pablo Longueira, Zarko Luksic y Joseph Ramos- y los 23 profesores que creyeron en este camino como forma de avanzar hacia relaciones laborales más justas.
La Escuela Sindical constituye un enorme desafío, entre otras razones porque el contexto en el que se inserta es igualmente desafiante. La última Encuesta Laboral evidencia que 5.1% de las empresas cuenta con un sindicato activo. Esta cifra constata un ejercicio muy limitado de la libertad sindical en nuestro país. Lo anterior invita, por un parte, a que el empresariado revise si efectivamente hace el necesario reconocimiento de la condición ciudadana de sus trabajadores, y por otra, estimula a nuestros dirigentes sindicales a cuestionarse la forma en que actualmente están ejerciendo la labor de interlocución y representación para la que fueron elegidos.
La participación y el diálogo social son las armas para aspirar a un Chile más justo. El 2 de mayo abrimos una puerta para propiciar relaciones laborales basadas en la confianza. En esta edición quisiera agradecer el esfuerzo de todos quienes han apoyado esta iniciativa: los miembros del consejo superior, que apostaron por este proyecto; los profesores de la Escuela Sindical, que de lunes a jueves entregan su tiempo y conocimientos para formar mejores dirigentes; y a los estudiantes de esta primera generación, cuyo esfuerzo augura positivas transformaciones para el país.
¡Bienvenidos a la Universidad del Trabajador!



