Y DESPUÉS DEL SALARIO MÍNIMO, ¿QUÉ?
Como todos los años en esta misma época, se discute la cifra que el legislativo fijará para el salario mínimo que deben pagar las empresas para el año siguiente.
La discusión es bastante predecible. La CUT propone un aumento importante, pero no exagerado de la cifra. Técnicos y políticos argumentan con las dificultades en el empleo que produce cierto nivel de salario mínimo. También están los que defienden a las PYME, los que aprovechan de criticar la legitimidad de la CUT, etcétera.
A esto se suma cada vez con mayor fuerza la Iglesia que, fiel a su doctrina social, defiende la dignidad de los salarios, y además surgen los ciudadanos más sensibles a los problemas sociales que reclaman por los sueldos insuficientes que recibe gran cantidad de chilenos.
En medio de esta discusión creo necesario recordar que, al fijarse el salario mínimo por el ley, el Estado suple la voluntad contractual de trabajadores y empresarios en aquellos casos en que fijado el salario por debajo de aquello que los políticos definen como “aceptable”.
Entonces, el derecho a negociar de trabajadores y empresarios se ve limitado por ley, en el caso del salario mínimo, con la finalidad de proteger al trabajador. Por otro lado, la ley chilena promueve el acuerdo entre trabajadores y empresarios al reconocer el derecho a la “Negociación Colectiva” en materias salariales y condiciones generales de trabajo.
No obstante, lo que en el papel aparece como una herramienta que permite el diálogo, que promueve la equidad y la paz social, tiene muy poca aplicación práctica y eso debe preocuparnos.
Según cifras de la OIT, Chile presenta una tasa de negociación colectiva de 4,5%, muy por debajo de países como Uruguay, donde se supera el 80%. Múltiples factores influyen en esto, como la tercerización, la posibilidad de múltiples RUT en una misma empresa y un derecho a huelga debilitado por la posibilidad de reemplazo de trabajadores.
Si queremos que Chile se desarrolle, debemos asumir con responsabilidad la tarea de fomentar la capacidad de negociación de los cuerpos intermedios. Sindicatos y empresas necesitan el diálogo para compatibilizar equidad y productividad. Para eso es necesario que en el Parlamento, además de discutir el salario mínimo, se discuta en profundidad las modificaciones legales necesarias para hacer de la Negociación Colectiva una herramienta eficaz.
Por Francisco Ruiz, Director INFOCAP sede Bío Bío


