Saltar al contenido

Vía Cooperativa online

Por Danilo Núñez Izquierdo, director ejecutivo Fundación Infocap.

Cada año que transitamos, el Primero de Mayo nos da la oportunidad de detenernos y reflexionar del rol que tiene el trabajo para nuestra sociedad, nuestra economía y nuestra comunidad. Luego de dos años de pandemia y un primer año de recuperación, los desafíos que se nos presentan son notorios y apremiantes. Las mujeres sufrieron un retroceso de 10 años, reflejado en 41,3% de participación en el mercado laboral; la informalidad laboral se ha mantenido cercana al 30%, afectando principalmente a quienes tienen menores niveles educativos; y más de 500.000 jóvenes aún no se logran insertar a sus primeros trabajos.

Estos grandes fenómenos aparecen también en un contexto global que ya ha sido bien detallado por especialistas y organismos internacionales: la expansión de nuevas tecnologías se ha acelerado en todos los sectores productivos y, con ello, es cada vez más urgente que los Estados cuenten con herramientas concretas para poder prevenir e intervenir, particularmente en favor de las personas que han alcanzado menores niveles de educación. Esto forma parte de la promoción de políticas de aprendizaje a lo largo de la vida, las cuales proponen un marco de acceso continuo a espacios de educación, con un particular foco práctico vinculado a la generación de más y mejores oportunidades laborales.

En la actualidad, Chile permanece en deuda en este aspecto, lo cual se ha reflejado en una serie de resultados de mediciones internacionales en que nos vemos rezagados en temas como el desarrollo de competencias laborales y el acceso a puestos de trabajo seguros y la productividad. Como ha desarrollado extensamente la Comisión Nacional de Evaluación y Productividad los últimos años, Chile carece de un sistema integrado de desarrollo de competencias lo cual, a su vez, dificulta el diseño de planes estratégicos que permitan anticipar qué habilidades se requieren en distintos sectores productivos. Todo esto no solo es un riesgo serio para el desarrollo económico del país, sino que también para las trayectorias de las personas que se han integrado de forma más precaria al mercado laboral.

En un contexto en que el país discute sobre la seguridad y la presencia de la delincuencia en sus barrios, creemos del todo necesario la suma de temas de fondo para dar respuesta a una crisis que, sabemos, es muy profunda. Coincidimos con los diagnósticos que señalan que, ahí donde el trabajo ha perdido terreno como alternativa de sustento y desarrollo, la actividad ilegal crece en posibilidades. Por el contrario, donde hay oportunidades, donde hay sentido de avance y futuro a través de la educación y el trabajo, las posibilidades del delito son mucho menores. La evidencia científica en este aspecto es abundante y concluyente: quienes cometen delitos violentos presentan mayoritariamente menores niveles de educación.

En efecto, para el caso chileno, 86% de la población penal no completó su escolaridad formal. Adicionalmente, se ha comprobado sistemáticamente que existen efectos directos de la educación en la reducción del crimen. Uno de los principales estudios realizados en Estados Unidos en este tema (Lochner y Moretti) mostró que un alza de un 1% en las tazas de graduación escolar de jóvenes puede implicar una reducción del costo social del crimen de hasta 1,4 billones de dólares. Esto converge con la evidencia mayoritaria de este campo: a nivel de políticas públicas, la inversión en educación es la principal herramienta para la reducción del delito.

Somos y seremos enfáticos en esto: recomponer el tejido social del país solo será posible con estrategias de apoyo y mejora sostenibles en el tiempo. En este sentido, creemos que en el corazón de un proyecto a largo plazo se encuentra la virtuosa suma de educación y trabajo. Estos dos elementos, en su conjunto, permiten dar sentido a las propias acciones de las personas y la vida en su conjunto. Permiten situar metas y sueños donde antes hubo incertidumbre y miedo. Avancemos como país a una política que integre estos aspectos y que sea visible para todas las personas, en todos los sectores de Chile.

 

Daniela Cabeza Valenzuela, directora Infocap sede  Concepción 
La profesora abordó los diversos trabajos de capacitación con perspectiva que están realizando desde la entidad en el territorio.
Por Diana Aros Aros

Fue en diciembre cuando Daniela Cabeza, profesora de profesión, asumió como directora de Infocap Biobío, entidad que se dedica a formar y capacitar para trabajos ligados a las áreas de construcción, servicios, logística y mantenimiento. En conversación con EL SUR, Cabeza detalló cómo ha sido asumir siendo la primera mujer en cumplir este rol. «Para mí no es extraño que un lugar como este sea liderado por una mujer. Las jefas de área son mujeres, estamos todas unidas por el bien común de hombres y mujeres y es un orgullo trabajar así en una institución como esta, porque todos somos iguales y el ejercer nuestros roles nos posibilita dar el ejemplo a nuestras estudiantes de que sí se puede», sostuvo.

Sobre los lineamientos de su gestión, afirma que hay que continuar impulsando la inclusión de mujeres en rubros normalizados como masculinos, para así abrir los espacios en las diversas áreas productivas de la Región. «Estamos muy metidos en temas de género, porque ahora tenemos cursos del área de la construcción y en este rubro hay muchos prejuicios, porque es un rubro que está muy masculinizado. Por lo tanto, es bueno entregar este mensaje de que sí se puede, de que la diversidad de género es importante. La inclusión de mujeres puede aumentar la productividad en ciertos sectores», apuntó.

-¿Qué cosas destaca del trabajo realizado con esta perspectiva de género?

-Nos sentimos contentos de que hay estudiantes acá en oficios que están muy masculinizados. Que tenemos estudiantes en oficios de soldadura y que son incluso las mejores en su oficio. Tenemos estudiantes en el rubro de la construcción, donde hay cursos mayoritariamente conformados por mujeres. Darles un espacio seguro para su capacitación es algo que queremos fortalecer y seguir trabajando más adelante.

-¿Cómo se aborda la inserción laboral femenina a nivel local?

-Cuando tenemos cursos que consideran la inserción laboral, tratamos de conversar con las empresas y de asegurar que no incurran en esas prácticas machistas y que también se genere un ambiente de respeto y de colaboración en el trabajo. Últimamente, hemos estado relacionados con empresas que sí les preocupa el tema y que tienen consideraciones por lo mismo, así que nos alegra mucho de que la perspectiva de género se incluya más allá de la capacitación, sino que asimismo podamos ir permeando las empresas y permeando la cultura organizacional al educar a las personas en nuestros oficios.

-¿Qué estrategias o acciones impulsará Infocap para el período 2023?

-Vamos en la misma línea del trabajo con las mujeres de la Región. Hace tiempo teníamos ganas de lanzar un programa que fuera exclusivo para mujeres y en ese sentido nuestra relación con el Gobierno Regional ha sido muy fructífera, ya que también nos han apoyado para cubrir algunas necesidades de capacitación en la Región, y en eso adjudicamos un proyecto que se llama «Plataforma de Empleabilidad Femenina». En este proyecto vamos a capacitar a 256 mujeres y considera capacitación, certificación de competencias en el oficio que es manipulación de alimentos y, además, inserción laboral. También estamos trabajando con varios programas de Sence, además del programa «Crece Biobío», que nos ha permitido salir a territorios y a llegar con la capacitación a lugares donde no llega, trabajando con pueblos originarios y con población migrante.

-¿Qué brechas se deben seguir trabajando en materia de capacitación?

-En la digitalización hay un gran camino que recorrer y en nuestros cursos nos damos cuenta de la importancia de la alfabetización digital. Nuestros cursos son muy diversos, tenemos personas desde los 18 a 65 años o más, entonces ahí se hace latente el uso de tecnología o la diferencia en el manejo de esta. Pero para acceder a las capacitaciones se hace a través del mundo digital y creemos que hay una brecha que cubrir ahí, por lo que estamos impulsando módulos de trabajo digital (…) También nos hemos dado cuenta de que hay que generar más espacios de capacitación para personas que estén jubiladas y que todavía requieran de una ocupación.

Hazte Socio/a